Además en esos días en la tierra había gigantes (pero...¿de dónde salieron los gigantes?) y también tomaron mujeres para ellos y las embarazaron. A esta altura Dios estaba harto y se arrepintió de haber creado al hombre, que se la pasaba haciendo daño.
-Raeré a los hombres que he creado de la faz de la tierra -dijo Dios- Y no sólo a los hombres, también a las bestias, los reptiles y las aves, porque estoy arrepentido de haberlos creado.
Pero Noé le había caído en gracia a Dios. Así que Dios le avisó que iba a destruir todo con un diluvio fenomenal, pero le indicó cómo construir un arca para que tanto él como su familia se salvaran. También le dijo que de todo lo viviente, meta una pareja en el arca. Así hizo Noé. Dios largó el diluvio y llovió durante cuarenta días con sus noches. Se inundó todo y los únicos que estuvieron a salvo fueron los elegidos: Noé y su familia. Cuando paró de llover, el arca se posó sobre la cima de los montes de Armenia. Durante ciento cincuenta días estuvo todo cubierto por las aguas, que iban bajando lentamente. A los cuarenta días Noé abrió la ventana del arca. Mandó al cuervo a dar una vuelta, a ver si había tierra por ahí, pero el cuervo iba y venía sin novedad. Después mandó a la paloma y nada tampoco. Noé esperó una semana y volvió a mandar a la paloma, que regresó a la tarde con una ramita de olivo en el pico. "Ajá -pensó Noé- el agua habrá bajado bastante si la paloma me trae una ramita de árbol".
Al final apareció Dios y le dijo:
-Noé, ya pueden salir! Está todo lleno de barro, pero no hay más agua. Así que salgan del arca y sigan con sus vidas.
Noé, su familia y todos los animales salieron del arca. En agradecimiento, Noé le hizo un altar a Dios y sacrificó un animalito para asarlo. Dios sintió el olorcito y se le enterneció el corazón.
-Nunca más voy a destruir la tierra a causa del hombre.
Y bendijo a Noé y su familia.
-Les entrego el poder sobre todos los animales y las plantas, pero no se maten entre ustedes, porque el que a hierro mata a hierro muere. Yo hago un pacto con ustedes y con todos los que vengan después de ustedes, y para recordarlo, cada vez que llueva verán un arco iris en el cielo.
Noé comenzó a labrar la tierra y plantó una viña. Bebió el vino de su viña y se emborrachó de tal manera, que quedó desparramado y desnudo en el medio de su tienda. Su hijo Cham lo vio y llamó a sus hermanos.
-Hey, miren! El viejo se emborrachó y ahí quedó desnudo en el suelo!
Sem y Japhet tomaron la ropa y caminando hacia atrás taparon a Noé sin mirarlo.
Cuando Noé despertó, se enteró de lo que había pasado.
-Maldita sea Canaán, la tierra que le di a Cham. Siempre servirá a sus hermanos.
Noé murió a los novecientos cincuenta años.
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