Así que Caín se fue para el Este, a una tierra llamada Nod. Conoce a su mujer. ¿Pero cómo? Parece que Dios había hecho otros seres humanos por ahí, pero se había encariñado con Adán y su familia... Bien, la cuestión es que con el tiempo Caín y su mujer tienen un niño al que llaman Henoch y además se las ingenia para construir una ciudad a la que le pone el nombre de su hijo. Henoch crece y forma su familia: tiene un hijo llamado Mehujael, este tiene a Methusael y Methusael tiene a Lamech. Lamech, más vivo que los anteriores, tiene dos mujeres: Ada y Zilla. Ada tuvo a Jabal, que cuando creció se convirtió en el jefe de una tribu que habitaba en tiendas y criaba ganado. Zilla tuvo a Tubal-Caín, que se dedicó a repujar metal y trabajar el hierro. También tuvo una hija llamada Naama.
A todo esto, Adán y Eva tienen otro hijo y lo llamaron Seth. Eva estaba super contenta, imagínense que Adán ya tenía ciento treinta años. Y después de Seth, tuvieron más hijos e hijas. Adán murió a los novecientos treinta años. El primer hijo de Seth se llamó Enós, pero tuvo un montón de hijos e hijas más hasta que murió a los novecientos doce años.
En esos tiempos, la gente era muy longeva. Enós tuvo a Cainán a los noventa años, y siguió teniendo hijos hasta su muerte, a los novecientos cinco años.
La Biblia sólo nos habla de los primogénitos, pero a esta altura los humanos ya eran un montón.
Cainán tuvo a Mahalaleel, Mahalaleel a Jared, Jared a Henoch, Henoch a Mathusalam. Henoch se hizo muy amigo de Dios, y anduvo con él por esos caminos hasta los trescientos sesenta y cinco años que es cuando desaparece porque Dios se lo lleva (no dicen dónde).
Mathusalam tuvo a Lamech y Lamech a Noé. Parece que Lamech era adivino, porque cuando nace su hijo dice:
-Éste nos va a salvar.
Cuando tenía quinientos años, Noé tiene tres hijos seguidos: Sem, Cham y Japhet.
Los humanos se habían reproducido a más no poder. Cuando los hijos de Dios (¿qué otros hijos tenía Dios que no nos enteramos?) ven que las hijas de los hombres son hermosas, empiezan a elegir y las toman de mujeres. Dios estaba medio cansado y dijo: "No me voy a estar peleando eternamente con los hombres. Yo soy espíritu y ellos son carne. Pero los dejaré vivir sólo ciento veinte años, ¿para qué más?."
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